Cometa Raketa en Espacio AMIA, entrevista con Diego Gravinese


Una de las obras de la muestra Cometa Raketa de Diego Gravinese en AMIA Pintura

(Imágenes: obras de la muestra Cometa Raketa. Crédito: Diego Gravinese.) Fue señalado como artista revelación por Clarín en 1999 y definido como “pintor hiperrealista y artista pop” por Página 12 en 2003. Expuso en Nueva York, Los Angeles, Porto Alegre y Berlín. Vivió en la gran manzana hasta que cayeron las Torres Gemelas. En 2005, La Nación comentó que regalaba dibujos a quien se ofreciera a colaborar con su muestra. Trabajó con la diseñadora Valeria Pesqueira para realizar una edición limitada de remeras, con el grupo Punga para una muestra y pintó un par de zapatillas para Nike. Lejos del bullicio de Palermo, se instaló en una casa del barrio de Boulogne, donde vive con una joven australiana adorable llamada Panda, a quien conoció a través del sitio Flickr.

Es el prolífico, algo inclasificable, pero siempre interesante artista Diego Gravinese, quien después de un largo período sin exponer presenta hasta fin de septiembre la muestra Cometa Raketa en el espacio de arte de la Asociación Mutual Israelita de Argentina (AMIA).

Con el objetivo de saber más sobre su muestra, su orientación artística en este momento y su opinión sobre el escenario de arte contemporáneo en Buenos Aires, BA Inspiration habló con Gravinese y presenta a continuación el resultado del intercambio.

BA Inspiration (BAI): ¿De qué se trata la muestra Cometa Raketa?
Diego Gravinese (DG): Cometa Raketa es mi muestra más optimista. En ese sentido, podría decir que estas pinturas son celebratorias. Son como totems, una especie de ofrenda. Las chicas, la cacatúa y la planta representan todo lo que está vivo, nace y muere sobre esta tierra. No me di cuenta al principio, pero estaba armando una especie de trinidad secular entre plantas, animales y mujeres. El título de la muestra (que tomé del pseudónimo de una fotógrafa rusa autora de una de las fotos) alude a una especie de mundo paralelo y errante. Un mundo que se parece mucho a este, pero que no es exactamente este.

“Cometa Raketa es mi muestra más optimista. Las chicas, la cacatúa y la planta representan todo lo que está vivo, nace y muere sobre esta tierra”.

BAI: -¿Cómo describirías la evolución de tu obra desde que empezaste hasta ahora?, ¿qué temas te dejaron de interesar y cuáles dominan tu trabajo en este momento?
DG: Yo diría que fui evolucionando hacia ‘el cuadro’. Empecé, hace 15 años, haciendo unas especies de cómics desaforados, y después empecé a dividir la tela como un mapa o una enciclopedia, agregando imágenes tomadas de fotos. Los detalles “fotográficos” de mis primeros trabajos fueron ganando espacio hasta finalmente ocupar toda la tela. En esta serie decidí despojarme de todo elemento de diseño y superposición de capas para, finalmente, concentrarme en una sola imagen por tela. Son, de alguna manera, mis cuadros mas clásicos y simples en ese sentido.

BAI: Como mencionabas antes, en esta serie se ve una presencia marcada de mujeres en situaciones algo íntimas o cotidianas, ¿qué te atrae de estas escenas o del mundo femenino?, ¿las fotos son de personas que conocés?
DG: El mundo femenino es fascinante. No sé si tiene que ver con el hecho de haber crecido rodeado por mis hermanas y todos esos rituales de su mundo de niñas o qué, pero siempre crecí pensando que el mundo no va a ser un lugar mejor hasta que el hombre le devuelva a la mujer su verdadero poder. El machismo no ha dado otra cosa que dolor y 4x4s. Y, sin embargo, insistimos. Las fotos para los cuadros son de chicas que conozco, excepto por una de las imágenes, que me la cedió Kometa Raketa, la fotógrafa rusa que mencioné antes, a quien conocí por internet. De hecho, en dos de los cuadros la protagonista es mi hermosa novia, Panda.

Una de las obras de la muestra Cometa Raketa de Diego Gravinese en AMIA Pintura
Una de las obras de Cometa Raketa en la que la protagonista es Panda, la pareja de Gravinese.

BAI: Tuviste éxito de bastante joven y pudiste expandirte a nivel internacional, ¿de qué forma afectó eso tu trabajo y tu forma de ser?
DG: Expandirse es algo natural. Todo crece en la medida que se lo alimenta y cuida. No me di cuenta de que estaba haciendo nada excepcional al querer exponer en Nueva York y Europa y esas cosas. Lo viví todo como parte de un proceso normal. Como decía -creo- Vito Acconci, “un artista solo puede hablar de una o dos cosas que conoce”. Entonces, después de un tiempo de mostrar mis cosas en Buenos Aires decidí que era tiempo de seguir adelante y mostrarlas en otro lado y así fue.

BAI: Viviste un tiempo en Nueva York, ¿qué extrañabas de Buenos Aires cuando estabas allí y qué te llevó a volver?
DG: Los años en Nueva York fueron súper excitantes y no extrañé mucho. De hecho, me enamoré mucho más de Buenos Aires al volver que antes de irme. La decisión de volver fue más bien la decisión de quedarme: yo había venido a Buenos Aires a retirar mi visa de trabajo para volver y radicarme allá y al día siguiente cayeron las Torres Gemelas. Eso me retuvo por seis meses en Buenos Aires y algunas cosas claves en mi vida personal durante ese medio año (más el desconcierto que se vivía en Nueva York) hicieron que me quedara. Fue como empezar otra vida, casi literalmente.

“Siempre crecí pensando que el mundo no va a ser un lugar mejor hasta que el hombre le devuelva a la mujer su verdadero poder. El machismo no ha dado otra cosa que dolor y 4x4s”.

BAI: El escenario del arte contemporáneo creció bastante en la ciudad durante los últimos años (con buenas y no tan buenas expresiones), ¿cómo lo viste a tu vuelta?, ¿cómo lo ves en este momento?, ¿qué artistas y galerías te interesan?
DG: Es verdad, la escena del arte ha crecido mucho en la ciudad. Pero me parece que es lo mismo internacionalmente. Y entiendo a qué te referís con bueno y no-tan-bueno. A mí me alegra que esto haya sido así, pero de ahí a que me interese la producción en general hay una distancia. Me gustan muchos artistas, algunos muy conocidos como Leandro Erlich, Nahuel Vecino, Emiliano Miliyo, Mondongo y Nicola Costantino, entre otros, y otros muchos de los que no he visto suficiente todavía pero algunas obras me han gustado mucho: Leo Estol, Max Canle, Valentina Liernur y Juan Tessi son los nombres que me vienen más rápidamente a la cabeza.

BAI: Además de tu producción en pintura, ¿en qué otros proyectos estás trabajando en este momento?
DG: En estos últimos años me involucré con la moda, el diseño y el rock, y también hice cosas en fotografía para mí. Ahora estoy trabajando con Panda en algunos proyectos privados puntuales. Pero la verdad, es en la vuelta a la pintura, y sobre todo en el redescubrimiento del óleo, donde está mi mente en este momento. La pintura es definitivamente el lugar en el que me quiero quedar.

Una de las obras de la muestra Cometa Raketa de Diego Gravinese en AMIA Pintura
La obra nacida de una imagen perteneciente a una fotógrafa rusa que Gravinese conoció por internet. Lamentablemente fue retirada de las paredes de la AMIA por considerarse demasiado atrevida.

BAI: En una entrevista dijiste que sos un nerd, ¿qué cosas te interesan de la tecnología?
DG: Las computadoras me encantan, y todo el mundo digital. Parafraseando a Jodorowsky, soy iPhonista! Pero no tengo un fetiche especial por los gadgets en sí ni por el diseño asistido, es más bien un amor por los sistemas y cómo hemos entendido su funcionamiento hasta el punto de poder reproducirlos cibernéticamente. En este momento alucino con el (experimento) ATLAS en el CERN. Algo de ese interés por la cuántica y la teoría de las partículas se cuela en mi trabajo, en la manera en que la superficie plana del cuadro no es más que la sumatoria de millones de puntos abstractos que crean la ilusión de realidad. Después de todo, ¿qué es la realidad, sino una ilusión de los sentidos? Detrás de la apariencia de las cosas vive otro mundo efervescente y abstracto de partículas y energía.

BAI: Por último, ¿qué es lo que más te gusta de Buenos Aires?, ¿cuál es tu rincón/tienda/restó favorito de la ciudad?
DG: Buenos Aires es alucinante y la estoy redescubriendo a través de los ojos de Panda. Las cosas que más me gustan tal vez sean la Biblioteca Nacional, el Palacio Barolo y caminar por Once.

Cometa Raketa, por Diego Gravinese. Hasta el 30 de septiembre de 2008 en Espacio AMIA, Pasteur 633. Lunes a jueves de 10 a 19, viernes de 10 a 16. Entrada gratuita.

Diego Gravinese (sitio oficial)
Diego Gravinese (Pinturas en Flickr)
Diego Gravinese en Espacio AMIA
Otra entrevista a Gravinese en Dioramas


8 responses to “Cometa Raketa en Espacio AMIA, entrevista con Diego Gravinese”

  1. guau! la verdad es que estaba buscando informacion sobre diego para un trabajo que estoy haciendo y me quedé fascinada con esta entrevista. asique, si bien es notorio que me gusta el trabajo de gravinese, destaco las habilidades de quien lo entrevistó, sin dudas!
    abrazo!

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