Sus finas bicicletas veteadas con la liviandad de la madera y sus muebles e instalaciones coloreados con un patchwork de materiales (prueba de una sana obsesión detallista) me habían llegado por varios lados, pero no hice las conexiones correspondientes hasta conocer que teníamos amigos en común.
En el marco de una producción para Living, una fría mañana visitamos con Magui su taller en Villa Pueyrredón, y experimentamos una sana envidia por este espacio de paredes empapeladas de listones de madera esperando nuevas ocupaciones.
El proyecto en cuestión es el taller Salvador, a través del que Matías Flocco hace reciclaje sin hablar demasiado de reciclaje. Sabe, como sabemos muchos, que palabras como esa y como ‘sostenible’ están bastardeadas por buenas y no tan buenas intenciones, que se quedan cortas en demostrar hasta qué punto muchas cosas que desechamos no son basura.
En las creaciones de Salvador, la idea del aprovechamiento de recursos se comunica no con tanta palabra sino con la evidencia contundente de sus objetos. Un espíritu que Flocco explica mejor en este intercambio.
BA Inspiration (BAI): ¿Cuál es tu trayectoria? ¿qué estudiaste y qué hacías antes de Salvador?
Matías Flocco (MF): No soy estudiante de arquitectura ni de diseño, ni siquiera terminé los estudios secundarios. A los 18 me fui de casa a vivir a un taller que alquilé en Saavedra, y ahí arranco la historia. De forma autodidacta fui aprendiendo el oficio, no sólo a trabajar la madera sino también a seleccionar el material que la mayoría de las veces se encuentra en la calle. Antes del taller me dedicaba a pintar, todo lo que aprendí en este tiempo fue mirando.
“Hace años se viene desarrollando una tendencia de diseño sustentable y todavía no se ven trabajos elaborados con material de descarte, seguimos armando la mesa con un pallet”.
BAI: ¿Cómo surgió tu vínculo con la carpintería?
MF: Hay una historia simpática que pasó hace un tiempo, revolviendo algunos dibujos del jardín encontré una hoja con un corazón en la que la señorita había escrito “Qué lugar me gusta más del jardín”, y yo dibujé un banco de trabajo con un martillo. Abajo bien clarito la seño puso “Ir a la carpintería”. Supongo que tenía cuatro años. Siempre tuve relación con las herramientas, ese sueño loco del inventor. Con el tiempo fui usando las herramientas de mi viejo y ayudándolo a reciclar nuestra casa. Más adelante comencé a armarme los bastidores para pintar, y luego los enmarcados. Cuando armé el primer taller mis clientes eran pintores, y un día llegó la propuesta del primer mueble. Eso fue hace diez años, creo que no pasó ni un dia sin tener contacto con la madera.
BAI: ¿Cómo describirías la propuesta de Salvador? ¿qué particularidades tiene el taller y el trabajo que hacés en él?
MF: El nombre es en honor a mi abuelo Salvador Flocco, y tiene relación con la tarea que desempeño de ‘salvar’ al material que empleo para mi trabajo. Para otros no es más que basura, pero en el taller la madera se transforma. La propuesta es clara: realizar trabajos finos con materiales reciclados. Hace años se viene desarrollando una tendencia de diseño sustentable y todavía no se ven trabajos elaborados con material de descarte, seguimos armando la mesa con un pallet.
Los trabajos que ofrece el taller son amplios, desde un mueble, una cafetería móvil, un caballo de madera o un revestimiento, hasta un local de ropa o una bicicleta de madera. Las técnicas que se emplean casi nunca se repiten, todo depende del material y de su función en el diseño. Cuando uno recicla las piezas, parece que se acomodaran solas.
“La virtud de emplear maderas añosas es la estabilidad de las fibras, que evita torceduras y movimientos”.
BAI: Un fuerte son las bicicletas de madera. Para los que no las conocen, ¿qué características tienen?
MF: Los cuadros están construidos con Pinotea de más de ochenta años. Esta madera se conserva con el paso del tiempo gracias a la cantidad de resina que posee. No hace falta más que cepillarla unos pocos milímetros para que desprenda una fragancia inigualable. La virtud de emplear maderas añosas es la estabilidad de las fibras, que evita torceduras y movimientos. El diseño remite a los viejos galpones ferroviarios, que utilizaban una técnica de ensamble similar con bulones pasantes. Las piezas metálicas son de aluminio, retazos que sobran de grandes trabajos. Las incrustaciones son en maderas finas como el Ébano de Madagascar, sobrantes de una fábrica de guitarras. Se emplean piedras preciosas, y la combinación de las formas y de colores es inmensa. El cuadro tiene también una caja para guardar parches y un sistema de iluminación LED integrado. Cada cuadro es una pieza única e irrepetible.
Salvador funciona como un taller privado que se visita con cita previa. Las bicis y muebles se hacen a pedido. Más links, al pie del artículo.
3 responses to “La elegancia del rescate”
Me parece genial- Comparto su filosofía y me encantaría tener algún objeto o mueble diseñado por él. Ni hablar de la bici que por tener el cuadro de madera amortigua los golpes del movimiento muy buena.
Ya me daré una vuelta por su taller que me pareció alegre luminoso y sobre todo con una mirada de futuro lleno de buenos diseños.
Si es posible quisiera saber dirección y horarios para ver sus productos
Marinés
Hola Marinés, podés escribirle a Matías por los links de Facebook que están incluidos en la nota o a través de la página de contacto de su sitio web: http://www.matiasflocco.com/#!formulario/c1xnh
Saludos!
Marines escribime asi nos ponemos en contacto
Saludos!